Alison y Taylor
Junto con nuestras familias,
Tenemos el gusto de invitaros a nuestro enlace que tendrá
lugar
El próximo día 27 de Mayo a las 12,30 horas en la Iglesia de
Santo Domingo
Estamos inmensamente felices
y queremos celebrarlo con vosotros
en el Hotel-Restaurante El Pazo (ctra. de Málaga, 19)
Rogamos confirmación
Todo comenzó con una invitación a una boda…
Aunque el tiempo haya pasado y las personas cambiaron, yo no soy el
mismo de antes. Pero igual te sigo recordando.
Algunas veces me pregunto ¿Será que fuimos muy jóvenes para
poder entender este amor?.
Empezó en una amistad perfecta entre tú y yo, tu bella
sonrisa me alegraba todas las mañanas cuando íbamos al colegio, Aunque no
estuviéramos en el mismo curso yo siempre te buscaba por todos los rincones y
en cada momento libre para conversar.
Mi corazón latía más fuerte cada vez que te veía y el tiempo
que pasábamos juntos era cada vez mayor. En una mañana de otoño cálida, aunque
un poco gris decidí declararme…
Te miré a los ojos fijamente
y noté que estabas sorprendida, no sabías que responder, te sonrojaste
al reaccionar y al escuchar mis
palabras…me correspondiste…
.--.-.-.-.-.
Nueve años, hace nueve años ocurrió esto, durante estos años, me pregunté qué sería de
ti…si te acordabas de mí, o si…me seguías amando…como yo lo hacía…
Pero mi mente es cruel, es masoquista, me repito
internamente que debo olvidarte, que en el momento que decidí dejarte ir, ya no
me pertenecías que ya no existiría un “Tu y Yo”…tan solo un recuerdo de algo
que ocurrió.
En el momento que decidí que termináramos, me dije a mi
mismo…”Es lo mejor para los dos”, mi cerebro me decía que ya no eras importante
y que nunca existió un amor.
Me equivoqué…tal vez por esa razón estoy en esta situación
tan penosa, en un bar completamente ebrio y leyendo la invitación de tu boda
una y otra vez…
Cuando la relación culminó, decidí que era mejor alejarme de
ti, tal vez de esa forma no sufrirías tanto y encontrarías alguien que te
amara.
Al comienzo fue fácil, comencé a salir con otras chicas, a
divertirme y a disfrutar de mi juventud, pero en un día de verano por accidente
choqué con alguien…eras tú.
Como explicar la
sensación que apareció en mí ser, eras un ángel para mis ojos, lo más bello que
había visto en mi vida, al darte cuenta que era yo, desviaste tu mirada y
simplemente continuaste tu camino…
Comprendí que no me querías volver a ver…
Fue el último año en la secundaria en la que por casualidad terminamos en el mismo curso. Debo
admitir que me dio mucha felicidad aunque tu rostro no reflejó el mismo
sentimiento al enterarte por tus amigas.
Me senté detrás de ti, tu incomodidad era notable, aunque lo
disfrutaba tenía el gran anhelo de hablarte. Durante las clases no prestaba
atención y mi mirada estaba fija en tus movimientos y en tu voz cuando
respondías a los profesores. Me resultaba muy difícil concentrarme y a menudo
me llamaban la atención.
Un día llegué temprano al colegio. No había nadie en el
curso…te vi, estabas sentada en tu pupitre leyendo un libro, estabas muy concentrada
y no me prestaste atención, Mis labios
se abrieron abruptamente y sin querer dije tu nombre casi gritando.
Me miraste sorprendida por mi presencia, y con rapidez
juntaste tus cosas y te quisiste ir…
-Alison…-
-¡No! ¡No!, ¡déjame
en paz!, ¡Tú hiciste que ocurriera esto! ¡Por favor, detente ya!...tus miradas
me lastiman…deja de hacerme daño…
No pude detenerte simplemente saliste corriendo de la sala y
yo no reaccioné, me quedé inmóvil, sin saber qué hacer.
¿Por qué estaba ocurriendo esto? ¿Por qué simplemente no te
olvidaba y te dejaba en paz? ¿Será que nunca te olvidé?...
Al otro día no apareciste, ni al otro, ni al
siguiente…comencé a preocuparme ya que tu inasistencia era poco común…
Tu ausencia era muy
obvia, no querías verme, me evitabas y por lo tanto te cambiaste de colegio, ya
no te vería mas, no te pude decir por
segunda vez “Adiós”.
Pasaron dos años, monótonos
y sin importancia, tenía la esperanza de volver a encontrarte, pero existían
pocas posibilidades porque no querías darme otra oportunidad.
Conocí a otra chica, aunque era muy opuesta a ti, tenía una
sonrisa parecida a la tuya, pero al darme cuenta que estaba con ella solamente
por su parecido a ti, terminamos la relación.
Era un 14 de marzo cuando apareciste por mi puerta, ya no
eras la niña de antes, te habías convertido en una hermosa mujer.
Quedé perplejo por tu presencia, no
sabía qué decir, me contaste de tu vida, Pero yo lo único que retuve fueron las
palabras…”Seamos amigos”.
¿Cómo puedo ser tu amigo? A pesar de que hayan pasado 3
años, te sigo amando con la misma intensidad…sería tan difícil verte pero no
tenerte.
Tu amistad me conformaba me, hacia feliz, aunque al pasar el
tiempo noté que había un hombre intentando conquistarte, su presencia te ponía
nerviosa y tu sonrisa era más alegre que
nunca cuando lo veías.
Nunca pude preguntarte… ¿Qué era él para ti?...hasta que llegó
este día en el que simplemente tocaste
mi puerta y me diste un sobre blanco con una cinta dorada…me dijiste. “Me
casaré”.
Mi mundo se derrumbó y la única salida que encontré fue ir a
un bar y embriagarme hasta morir, pero ya era muy tarde y todos los bares
estaban cerrados. Entonces decidí que era mejor irme a mi casa. Caminando en la
ciudad comenzó a escucharse una canción…
Me da vergüenza y no sé si decírtelo
si se me nota no levanto la mirada
y me derrito si te tengo cara a cara
si te encuentro a solas
vuelvo a creer en dios.
Es que me mata tu ausencia
y haberte querido tanto
porque el recuerdo no es real
no acepto más pasarla mal
estemos juntos otra vez.
El tiempo arrasa secuestrando mi pudor
cobro confianza y te dirijo unas palabras
caigo al abismo que el presente nos depara
y febril en la caída pregunto ¿que nos pasó?
Sentí pequeñas gotas cayendo del cielo, y comenzó a llover
con fuerza…di un último trago a mi bebida y deje que la lluvia me arrastrara al
olvido.